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5 Pasos para deshacerte de los CELOS




Los celos son una emoción muy compleja que alberga una serie de distintos sentimientos que van desde el miedo al abandono, hasta el enojo y la humillación. Se encuentran de igual manera en los dos géneros y se dan cuando sentimos que una tercera parte “amenaza” una relación que para nosotros es valiosa; puede ser un problema entre amantes, hermanos o incluso entre amigos. La sabiduría popular acepta esto como una emoción necesaria que ayuda a preservar la union social, pero la verdad es que, al final, los celos causan mucho más daño que bienestar, tanto a quien los sufre, como a los que lo rodean.

Los podemos encontrar en niños de 5 meses y en animales, de ahí que la teoría de la preservación de los genes sea tan popular. Desde nuestros lejanos ancestros, los celos han sido una manera de asegurarse que sean nuestros genes los que prevalezcan y no la de “la competencia”. Un tanto salvaje, pero subconscientemente no hemos cambiado mucho.

Algunos piensan que un poco de celos en una relación resultan hasta románticos, pero la delgada linea que divide ese “romanticismo” con un comportamiento enfermizo es muy delgada.

El celoso en cuestión, suele tener una muy baja autoestima, generada normalmente por traumas de la infancia y opera desde la creencia de que es más feliz por la atención y el amor que el celado le da. Cuando siente que esa atención se desvía hacia alguien más, reacciona con miedo. Miedo a que este tercero sea “mejor” que él o que le den al objeto de sus celos algo que le guste más y finalmente lo abandonen. Por supuesto está el miedo a vivir sin la atención que antes le daban, pero en el fondo lo que realmente se ve herido es el ego. Duele la sensación de no ser suficientemente bueno.

Los sociólogos han demostrado que las creencias culturales juegan un papel muy importante en la serie de factores que desencadenan los celos, pues lo que es normal para algunos, para otros es una falta inadmisible y viceversa.


Cambiar una personalidad celosa es como cambiar cualquier comportamiento destructivo. Empieza por la aceptación. La conciencia te ayuda a ver que, muchas veces, las historias que te creas en tu cabeza no son verdaderas. Cuando tienes esta claridad ya no reaccionas igual que antes a los diferentes escenarios con los que tu mente juega. Aún cuando estos escenarios sean verdaderos y tu mente no te esté jugando trucos, las actitudes negativas que tomamos cuando estamos celosos jamás ayudaran a obtener lo que realmente deseamos; que es no perder a el ser amado. Porque si somos honestos, muchas veces lo prohibido resulta más atractivo mientras más prohibido es, ¿no?




Tratar de frenar un ataque de celos cuando ya está sucediendo es mucho más difícil que frenarlo desde antes. Los pasos para acabar permanentemente con ellos son:


1. Recuperar tu poder y tu valor personal. No es posible que no podamos manejar nuestras propias emociones, nosotros las originamos no al revés. Al final de cuentas siempre será mas atractiva una persona segura.

2. Cambiar de lugar con la persona a la que estas celando. Muchas veces el alejarnos un poco de nuestras emociones nos ayuda a darle objetividad al asunto y nos sorprendemos con lo grande que hemos hecho una situación intrascendente. Esto también logra que tengamos un poco de tiempo para “enfriarnos” y no arrepentirnos de las estupideces que nos hace decir (y hacer) una reacción inmediata.

3. Identificar el núcleo de nuestras creencias. ¿Realmente creemos en estos principios o son simplemente una conducta aprendida?

4. No es lo mismo tener una emoción que accionar. De lo que nos arrepentimos cuando creamos un problema que se pudo haber evitado es de las acciones y de las palabras dichas, no de lo que sentimos en el momento. Somos libres de sentir, para eso estamos hechos, y a veces es imposible no reaccionar;  pero una cosa es hervir por dentro y darle su justa dimensión a las cosas y otra hacer un “escenón” que tendrá repercusiones negativas en nuestro futuro. 

5. Finalmente, tomar conciencia de nuestro papel en la vida. No somos objetos. No pertenecemos a nadie y nadie nos pertenece. Nos acompañamos en un camino, disfrutamos y sufrimos de nuestros encuentros y nada más. Toda la amargura que crea una persona enferma de celos a su alrededor al final no vale la pena, porque solo es una perdida de tiempo. Pongamos las niñerías a un lado, empecemos por amar de verdad y amarnos a nosotros mismos, que la vida es demasiado corta para prejuicios. Dejemos de sufrir anticipadamente por lo que no ha pasado y probablemente no pasará.



¡DI NO A LA CADENA!

Texto: Carla Carrillo

fuentes:
https://www.psychologytoday.com/search/site/jealousy
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