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¿Cuánto sufrimiento vale un diamante?





Todos conocemos la historia.

Un hombre se arrodilla ante una mujer que se cubre la boca en un intento por contener sus emociones. El hombre saca una pequeña cajita y la abre mostrando un diamante en un anillo de compromiso antes de hacerle la esperada pregunta, “¿te casarías conmigo?”.

Pero existe otra cara de la moneda. Una realidad incómoda que nunca es cubierta por la prensa, esa parte de la historia que si la conociéramos nos veríamos forzados a reconsiderar la manera en la que estamos celebrando el amor.

Los diamantes son eternos y hermosos símbolos del amor. Pero los precios astronómicos que se tienen que cubrir para poseer esta gema no son nada comparados con el precio humano que se tiene que pagar en un mundo que parece muy lejano al nuestro.

Esta historia empieza también con una mano, pero esta es la mano de un villano en una zona remota en Africa. 
Es una historia muy diferente, porque en lugar de poner un diamante en su mano esta está a punto de ser amputada por un grupo rebelde para asegurarse que este hombre no esté envuelto en la política de la región y ceda su derecho a votar. También lo hacen como un medio para aterrorizar a la villa y permitir que la mafia siga operando la mina de diamantes.




Se han peleado guerras civiles en Sierra Leona, Liberia, Angola y la República Democrática del Congo. Mas de 4 millones de personas han perdido la vida, y muchos mas han sido víctimas de diferentes crímenes de guerra como mutilaciones, esclavitud y crímenes sexuales diversos. Todo con la misma moneda ; diamantes.

Al mismo tiempo los “diamantes blancos” se abrieron camino en el mercado en los años 90, pero no fue si no hasta 2005 que la gente empezó a ser consiente de la sangre que estaba siendo derramada por esta industria.


Por supuesto, hay otros factores que tenemos que considerar. En villas pequeñas Africanas la oferta de trabajo es mínima y muchas familias mandan a sus hijos, que aun no han alcanzado la adolescencia, a trabajar a las minas porque no hay otra opción, es eso o no comer. Las minas de diamantes también han sido una fuente de ingresos para estas familias de muy bajos recursos. Es un problema muy complicado con muchos enfoques diferentes.  

Por esta razón se creó The Kimberley Process Certification Scheme (KPCS) , un sistema de 
certificaciones diseñado para evitar que los diamantes conflictivos entren en el mercado de los diamantes. Se preparó para intentar garantizar a los clientes que no estaban financiando guerra ni abusos de los derechos humanos con la compra de diamantes.


Los medios nos han hecho creer que no hay una manera mas sincera de expresar nuestro amor hacia otro ser humano que el voltear la cara cuando se nos presentan todas las historias de crímenes que se han cometido. El desarrollo de prácticas como éstas son un ejemplo fáctico y conciso de la violación masiva de derechos humanos y de la existencia obvia de la esclavitud y el poder de las empresas transnacionales, el tráfico, las aduanas y las grandes marcas de moda. La ONU se ha pronunciado repetidas veces sobre este tema, pero las soluciones, aunque han sido significativas, todavía no llegan al centro del tema, que es la problemática política, cultural y legal del África y de las naciones pobres envueltas en este tema.

Es muy posible que muchos diamantes que han sido extraídos de las minas por estos métodos, hayan sido financiados por empresas legales y que sus diamantes legales sean los extraídos por esclavos. Aunque se puede recurrir a la mano de obra para sacar diamantes de las minas, no es necesario ni justificado violentar sus derechos humanos para esto.

Texto por: Carla Carrillo



http://www.brilliantearth.com/conflict-diamond-trade/







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