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5 PIRÁMIDES OCULTAS EN LA CIUDAD DE MÉXICO


La siguiente lista muestra las pirámides que se mantienen ocultas entre el caos vial y la selva de concreto capitalina, vestigios místicos que todavía resuenan muy en lo profundo de nuestra conciencia colectiva:






Templo Mayor



El templo y pirámide más emblemático de la Tenochtitlán, hoy la Ciudad de México. Esta pirámide era el centro absoluto de la vida religiosa azteca. Está situada en el centro de la ciudad junto a edificios coloniales y modernos, una mezcla brutal y a la vez fascinante. Este antiguo edificio comenzó a construirse en 1428. Aquí se reunían las ofrendas sagradas y los depósitos funerarios de los aztecas: en este lugar se hicieron miles de sacrificios humanos y tenía gran un valor simbólico para los enemigos del imperio.







Piramide del Cerro de la estrella

El cerro de la estrella, antiguamente conocido como Huixachtécatl  o “cerro de los espinos”, contiene una pequeña pirámide que se utilizaba para dar cabida a las ceremonias del Fuego Nuevo o los festejos del año nuevo en la cultura mexica. Según se sabe, a través de este ritual realizado con sacrificios humanos, los dioses permitirían que el hombre pudiera vivir otro nuevo ciclo. Este asentamiento data al preclásico mesoamericano (es una de las construcciones más antiguas que encuentras en la ciudad) y hasta la fecha se sigue conmemorando el año nuevo aquí así como también el viernes santo. La estación Cerro de la Estrella de la línea 8 del metro, o la estación Culhuacán (línea 12) son las mejores opciones para llegar hasta este lugar.





Pirámide del cerro Mazatépetl 

Construcción teocrática edificada en honor a la tortuga jaguar, divinidad mítica de la fertilidad de la tierra. El cerro Mazatépetl también llamado “del judío”, se encuentra justo después de un arroyo, en el pueblo de San Bernabé Ocotepec en la Magdalena Contreras. La pirámide contiene, a los pies de su escalinata, la imagen de una tortuga con garras de jaguar y tres cruces en su cima, puestas en Semana Santa por algunos católicos como parte de ese extraño sincretismo religioso que profesa nuestra ciudad. Desde este lugar se 
puede también observar la Cuenca de México, sus fascinantes cordilleras que abrazan la ciudad. 




La Casa del viento o Templo Ehécatl


Se encuentra surrealmente enclavada en el metro Pino Suárez, conviviendo día a día con los transeúntes capitalinos que pasan por esta línea. Se trata de un pequeño adoratorio en honor al dios Ehécatl (aunque se sabe que en un principio también rindió culto a Tlaloc, dios de la lluvia), mismo que se le atribuían poderes enérgicos en torno al viento. Esta diminuta pirámide mide tan sólo 88m2, su hallazgo se hizo entre 1968 y 1970 cuando comenzó a construirse la línea de tren. El adoratorio de Ehécatl posee una forma peculiar: su fachada es de planta cuadrangular mientras que su parte posterior de planta circular, una especie de templo cilíndrico que, de acuerdo con documentos históricos, se podía llegar a ella a través de una entrada en forma de fauces de serpiente.




Pirámide de Tequipa


Ubicado al sur de la ciudad, en el pueblo de Santo Tomás Ajusco en Tlalpan, está pirámide se encuentra edificada desde el posclásico tardío y hoy, a pesar de haber resistido a los cambios del tiempo, permanece abandonada y en deterioro a causa de sus habitantes aledaños. En su cima poseía una figura, un hermoso cofre prehispánico de basalto de nombre “El Cuartillo”, que fue extraída de ese lugar para llevarla al atrio de la iglesia de Santo Tomás Ajusco.




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